martes, 24 de marzo de 2015

La gardenia blanca de Shanghái - Belinda Alexandra.

Hoy os vuelvo a traer una reseña de las que tengo pendientes desde hace tiempo. Afortunadamente tengo buena memoria y, aunque terminé de leer esta novela hace bastantes meses ya, aún la recuerdo perfectamente, así como las sensaciones que me dejó.

Pero antes de proseguir, y como viene siendo habitual cada vez que reseño por primera vez a un autor, os la presento, aunque estoy segura de que es bien conocida por tod@s vosotr@s.

Belinda Alexandra
Foto extraída de la web oficial de la autora

Belinda Alexandra.

Hija de madre rusa y padre australiano, ha dedicado gran parte de su vida a viajar por todo el mundo, hecho que la ha enriquecido personalmente y que ha propiciado que utilice los conocimientos culturales adquiridos durante dichos desplazamientos para crear una serie de interesantes novelas que han logrado un gran éxito de público y crítica.
 
Su amor por otras culturas y lenguas es solo comparable con la pasión que siente por su país, Australia. Es integrante voluntaria del equipo de rescate de la asociación NSW Wildlife Information and Rescue Service (WIRES). 


La gardenia blanca de Shanghái, su primera novela, fue seguida por La lavanda silvestre que iluminó ParísSecreto de hermanas y Melodía en la Toscana.



Ficha técnica.


Título: La gardenia blanca de Shanghái.
Autor: Belinda Alexandra.
Género: Novela histórica (*).
Nº páginas: 608.
Editorial: Martínez Roca.
Edición: 2010. 
Formato: Tapa dura.
ISBN: 9788427036338.
Precio: 22.50€.


Sinopsis.

En la pequeña ciudad china de Harbin, Anya Kozlova, una niña de trece años, vive rodeada del amor de sus padres, unos inmigrantes rusos que huyeron de su país tras la revolución bolchevique. Sin embargo, pocos meses antes del final de la segunda guerra mundial, su padre fallece en un trágico accidente y su madre, Alina, es deportada por las autoridades chinas a un campo de trabajo en Siberia. 

Sola, desesperada y sin ningún otro familiar al que recurrir, Anya se verá obligada a emigrar primero a Shanghái —una glamurosa ciudad en la que trabajará en la sala de fiestas más famosa del momento— para luego marcharse a la isla filipina de Tubabao, donde se encontrará con otros refugiados rusos, y, desde allí, preparar su posterior partida a la Australia de los años cincuenta, un país aún virgen y salvaje donde, tras muchos esfuerzos, logrará el éxito y reconocimiento personal. 

Testigo de una época dura, apasionante y decisiva en Europa y en el mundo, recorreremos con Anya continentes, países, paisajes y culturas, la veremos enamorarse, casarse y perderlo todo y asistiremos, también, a su lucha por responder a la única pregunta que da sentido a su vida, ¿qué le ocurrió a su madre?


Argumento.

Anya es una niña feliz, de origen ruso, que vive junto a sus padres en China, país al que tuvieron que emigrar tras la revolución bolchevique. Pero un día, así como si nada, toda su vida y su felicidad e desmoronan. Su padre muere en un accidente, y su madre es deportada a un campo de trabajo en Siberia tras haber prestado su ayuda a un japonés en plena represión comunista china.

Shanghái, primera mitad del s. XX
Así, con tan solo 13 añitos, y ayudada por sus vecinos, Anya llega a Shanghái, donde crecerá bajo la protección de Sergei, un compatriota ruso que la tratará como a una hija y le dará una acomodada vida. En Shanghái, Anya conocerá el lujo, el amor, la envidia y la traición, pero en ningún momento olvidará su objetivo: encontrar a su madre y reunirse con ella.

Pero el destino es caprichoso y, cuando ya creíamos que Anya lo tiene todo y solo le falta que su madre aparezca como por arte de magia, se ve obligada a huir de Shanghái y así llega a la filipina isla de Tubabao, a un campamento de refugiados, donde deberá comenzar de nuevo. Allí conseguirá un buen trabajo (siempre teniendo en cuenta que es un campamento de refugiados, en mitad de una isla, sometida a los caprichos de la naturaleza), lo que le otorgará cierta seguridad, y conocerá el significado de la verdadera amistad.

Pero una vez más (la vida de los refugiados es así), se ve obligada a emigrar, esta vez a Australia, tierra aún virgen, donde están siendo enviados todos los refugiados jóvenes, en edad de trabajar y sacar adelante el país. Allí volverá a rehacer su vida por cuarta vez. Pero ¿encontrará Anya a su madre alguna vez?


Opinión personal. 

He tardado mucho en aventurarme a leer algo de Belinda Alexandra. Y en realidad, no era porque no lo desease, sino porque no se ha terciado el momento de hacerlo. Ya sabéis como va esto: muchas veces no eres tu la que decides tus próximas lecturas, sino que es el blog el que te lo va marcando. El caso es que cuando comencé a leer La gardenia blanca de Shanghái, lo hacía con demasiadas expectativas, pues ya había leído muchas reseñas sobre las distintas obras de la autora y, en general, todas tenían muy buenas críticas.

Campamento de refugiados en Tubabao
Y aunque a veces las expectativas altas son un arma de doble filo, en esta ocasión no fue así. La prosa de Belinda Alexandra me cautivo desde un primer momento, Con una prosa sencilla y fluida pero a la vez muy elegante, la autora nos narra una emocionante historia donde, como ya os he adelantado en el argumento, todo tiene cabida.

Fruto de una buenísima documentación, Belinda Alexandra nos cuenta una historia ambientada en un periodo histórico poco común en la literatura y para mí, del que conocía bastante poco, como es la Revolución Bolchevique y la vida de los emigrantes rusos.

La ambientación, para mi gusto es muy buena, había veces que incluso podía imaginarme en la casa de Sergei, en Shanghái, bajando la escalera, o saliendo al patio y contemplar las gardenias blancas que tanto le gustaban a Anya. O el local en Shanghái, el campamento y el sistema de correo en Tubabao o los primeros albores de las tierras australianas.

Los personajes están bien perfilados (aunque algunos mejor que otros) y la narración mantiene la atención del lector de forma lineal, sin altibajos. La tensión es moderada, pero constantemente presente en la historia. La pobra Anya no deja de huir de un lado a otro, e ntentar rehacer su vida, dejando a muchos personajes por el camino. Todos ellos, calarán de algún modo en el lector, ya sea para bien o para mal, porque como en todas las historias, hay personajes buenos y también están los "malos" de la historia.

Para mi gusto, el final es demasiado precipitado teniendo en cuenta el grosor de la novela, me hubiese gustado que la autora lo desarrollase un poco más, pero este factor tampoco ha influido mucho en mi opinión general sobre la obra.

En definitiva, La gardenia blanca de Shanghái es una historia acerca del amor madre e hija y una historia de amistad y sobre todo, de superación, en un ambiente detallado y delicioso que nos hará pasar buenos ratos pegados a sus páginas.

Valoración global: 4/5.

2 comentarios:

Tatty dijo...

Es el que me falta por leer de la autora y tengo muchas ganas de hacerme con él ya que el resto me han encantado
Besos

Shorby dijo...

Me lo apunto, me gustan este tipo de lecturas y este no lo conocía =)

Besotes

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