lunes, 9 de febrero de 2015

El humor literario a lo largo de la historia.

Comenzamos el segundo mes del trimestre temático del humor y que menos que hablar un poquito de él y de su papel en la literatura ¿no os parece?

El humor siempre ha estado presente en la literatura, aunque quizá no expresado de la misma manera que actualmente. Entonces, ya se usaba para lo mismo que se hace ahora: reírse de uno mismo y de las situaciones cotidianas en las que nos vemos envueltos, así como para satirizar la realidad en la que vivimos. De hecho, aunque fue plasmado de distintos modos, la forma humorística más utilizada a lo largo de la historia fue la sátira.

Aristófanes
La risa es la mejor terapia para el alma, y eso ya lo sabían nuestros antepasados clásicos. Por ello, en la Antigüedad clásica hubo numerosos autores que cultivaron el género satírico, cuyo tono mordaz e irónico fue utilizado para atacar a gobernantes y poderosos o criticar el comportamiento humano.

Sobradamente conocidas son las comedias griegas, en las que destacó especialmente Aristófanes. Pero hubo más autores dedicados a este género, como Homero o Menandro.

En Roma también hubo autores que plasmaron sus escritos, de una forma u otra, con cierto tono satírico o humorístico. No quiero meterme demasiado pues la literatura clásica romana es tan fascinante (y lo digo totalmente en serio, algo que descubrí hace poco menos de dos años) que ella sola necesitaría un trimestre temático. Pero entre los autores más destacados están Horacio y Plauto.

Fábula medieval
Si anteriormente el género humorístico por excelencia fue la sátira, durante la Edad Media fue la Fábula y el Apólogo.

En la Edad Media la risa estaba considerada como indigna en el ámbito intelectual, formada mayoritariamente por clérigos, que escribían o traducían obras antiguas al latín.

 Sin embargo, la risa, la sátira y el humor estuvieron presente en la literatura profana, escrita sobre todo en las lenguas vernáculas del lugar, en forma de cántigas, poemas, fábulas que, aunque en su mayoría iban sin firma, escritas de forma anónima, fueron posteriormente recopiladas por los nobles, para su diversión y disfrute. Entre éstos últimos destacaron, por ejemplo, Don Iñigo López de Mendoza, Geoffrey Chaucer o Juan Ruiz "Arcipreste de Hita".

El Renacimiento supuso una vuelta al pensamiento humanista de la Antigüedad Clásica. Las obras se vuelven más filosóficas y racionales. Sin embargo, aunque el humor se vio reducido en la literatura, algunos autores siguieron escribiendo al modo de las antiguas comedias grecolatinas. Nace así la tragicomedia, género en que destacaron autores como Fernando de Rojas o James Shirley. Pero un género puramente humorístico de este periodo, y que tuvo muchísimo auge, fue la novela picaresca, cuyo título más relevante y que todos conocemos es El lazarillo de Tormes.

Francisco Quevedo,
uno de los genios del humor barroco
Pero en el Barroco se siguió escribiendo comedia y se vuelve, en cierta medida, al ámbito de lo profano y lo humano. En este periodo es cuando se escribe "El quijote", en el que, como ya os he ido contando en el blog, puesto que voy leyéndolo poco a poco, está plagado de comentarios y escenas de tono humorístico.

En España fueron muchos los autores que dedicaron sus obras a la sátira y la comedia: Tirso de Molina, Calderón de la Barca o Francisco Quevedo, cuya obra "El buscón" es conocida como una de las grandes obras de la sátira española.

Pero también hubo grandes autores extranjeros que utilizaron el humor en su obra durante este periodo. Uno de ellos fue William Shakespeare que, aunque algunas de ellas se representan en teatro en forma de tragedias, también escribió comedias (y no os cuento más porque precisamente de una de estas obras, os hablaré en un par de entradas dentro de este trimestre).

En el s. XVIII, pese a la seriedad imperante de la época, mayormente dedicada al conocimiento, el refinamiento y las primeras manifestaciones románticas, también se hizo uso de la ironía en ciertas obras literarias. Cobraron importancia las fábulas y las sátiras en verso, destacando especialmente la ironía de Voltaire y el humor negro de Jonathan Swift.

Oscar Wilde
En el XIX, el humor literario pasó de ser un género específico a practicarse en varios de ellos, novedad que ya se practicaría hasta hoy día. Continuaron haciéndose fábulas, aparecieron la sátira política, los artículos satíricos y las revistas de humor. Oscar Wilde, Mark Twain o Charles Dickens fueron algunos de los grandes autores que utilizaron el humor en sus obras. En España destacaron especialmente Juan Valera y Leopoldo Alas "Clarín".

Durante el s. XX se desarrolló muchísimo el humor gráfico, la viñeta, otra forma de humor literario, a través de periódicos y revistas. El humor empieza a practicarse de forma más frecuente, sin temor a represalias de ninguna clase, y eso se ve reflejado en la gran cantidad de autores cuya obra se caracteriza por esto. Gerald Durrell, Terry Pratchet, Pierre Daninos, Giovanni Guaresci, Paco Poblet, Roberto Fontanarrosa, Alfredo Bryce Echenique o Julio Cortázar, entre muchos más.

En España destacaron los hermanos Serafín y Joaquín Alvárez Quintero o Pedro Muñoz Seca. También aparecieron las famosas greguerías de Ramón Gómez de la Serna.

En el XXI, aunque el humor tiene cabida en casi todos los géneros literarios, se han creado algunos subgéneros específicos para él... Pero eso es otra historia y a los autores contemporáneos los trataremos más adelante.

Lo que está claro es que, aunque pueda parecer lo contrario, hacer una buena utilizando el tono sarcástico, irónico o humorístico no es fácil, pero ha habido grandes genios a lo largo de la historia que supieron destacar haciéndolo.



2 comentarios:

Tatty dijo...

Una entrada muy interesante para ver la evolución a lo largo del tiempo, yo he de reconocer que no soy demasiado aficionada al humor
Besos

María Celeste Alegre dijo...

¿Podrian publicar algo acerca del nacimiento u orígen del humor en la literatura infantil y juvenil?

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