martes, 8 de abril de 2014

#leemosQuijote - Capítulos XI - XIII.

Con un par de semanas de retraso (aunque más vale tarde que nunca), debido a problemas varios con hospitales de por medio, os traigo agrupadas lo que deberían haber sido las tres últimas entradas quijotescas y que, por falta de tiempo y no estar en casa, no os pude traer en su día. Así que, para que esto no se haga demasiado largo, vamos al lío:

Capítulo XI - De lo que le sucedió a don Quijote con unos cabreros.

En el capítulo anterior dejamos a don Quijote y Sancho Panza llegando a una especie de campamento, formado por unos cabreros, para pasar la noche. 

En este capítulo, ambos serán amablemente recibidos por el grupo de cabreros, que los invitarán a que se unan a ellos y compartan su cena. Así lo hacen y, en torno al fuego, el hidalgo les explica su recién estrenada carrera de caballero andante y les agradece el recibimiento. 

La velada transcurre entre bebida y cantos, terminando el capítulo sin que ésta haya dado fin. 

En este capítulo, no ocurre aventura alguna (al contrario de lo que yo esperaba, pues ya conocemos a don Quijote y todos sabemos que es aficionado a meterse en líos), sino que la noche transcurre apaciblemente para todos. Llama la atención el lenguaje de los cabreros, sin duda más coloquial que el del hidalgo, plagado de términos poco conocidos/utilizados hoy día.

Gran parte del capítulo lo ocupa uno de los cabreros que, a la vez que toca el rabel, un instrumento popular en la península y similar al violín, canta su propia historia de amor al hidalgo. Podría ponerme a explicar muchos términos que aparecen en este capítulo, pero puede localizarse fácilmente el significado de todas, aunque ya os adelanto que la gran mayoría son términos de aparejos utilizados propiamente por el trabajador del campo o criadores de ganado.


Capítulo XII: De lo que contó un cabrero a los que estaban con don Quijote.

Dejamos a don Quijote pasando la noche con los cabreros. Pues ellos proseguían su velada cuando llega otro cabrero anunciándoles la muerte de un vecino del pueblo, al parecer por mal de amores. Bastante interesado por esto, el recién llegado relatará a don Quijote la historia de Grisóstomo, el difunto, y Marcela, su enamorada y "supuestamente" la causa de su muerte. 

También conocerá el hidalgo la historia de Marcela, una hermosa muchacha de buena posición que, vestida de pastora, trae de cabeza a todos los muchachos del lugar. 

Acordando acudir al día siguiente, más por curiosidad que por interés, al entierro del desgraciado Grisóstomo, don Quijote marcha a dormir, para beneplácito de Sancho, que se lo venía rogando desde el capítulo anterior. 

Leyendo este capítulo no he podido evitar el recuerdo de cuando, en mi infancia, comencé a leer el Quijote (leí algo así como un cuarto de la obra) en formato cómic, una edición que mis padres compraron hace más de tres décadas (yo la recuerdo desde siempre en casa...). Y mientras leía la historia de Marcela, no podía evitar el evocar en mi mente la ilustración de Marcela en dichos cómics. He buscado esa imagen en internet, pero desafortunadamente no la he encontrado, así que he tenido que ilustrar este capítulo con otra imagen.

Respecto del capítulo, poco más que comentar, me temo que algo recuerdo del siguiente, por lo que no va a suponer mucha sorpresa el argumento del capítulo XIII... Aún así, aquí lo tenéis a continuación...


Capítulo XIII: Donde se da fin al cuento de la pastora Marcela, con otros sucesos.

Entierro del pastor Crisóstomo
Óleo sobre lienzo. Obra de Manuel García (Hispaleto). 
Una vez despuntado el alba, los cabreros acuden a despertar al hidalgo, preguntándole si aún desea asistir al entierro de Grisóstomo. A la afirmación de éste, dirigen su marcha hacia la montaña en cuya falda será enterrado el joven y, en el camino, encontrarán otro grupo de pastores que se unirán a ellos. 

Será este nuevo grupo de acompañantes los que se percatarán de la falta de juicio de nuestro amigo y, tal vez por hacerse más ameno el camino, uno de ellos comienza a comentar y debatir los pormenores de la carrera de caballería con don Quijote, con la única finalidad de ridiculizar a nuestro protagonista. 

En esto anda el grupo cuando tropiezan con la comitiva de entierro del pobre Grisóstomo. Al llegar al punto exacto del enterramiento del cuerpo, mientras se cava la sepultura, uno de los asistentes dialoga con el mejor amigo del muerto, intentando convencerle de que, contrariando así la última voluntad del difunto, no queme los papeles en los que éste escribía sus sentimientos. Y tomando uno, se dispone, por petición del amigo, a leerlo ante todos los presentes. 

En este punto concluye el capítulo, así que tendremos que esperar una semana para saber que es lo que escribió el pobre pastor fallecido antes del término de su vida. ¿Será un poema a Marcela? Eso me temo, más tendremos que esperar para corroborarlo, jejeje.

Y ustedes ¿cómo lleváis la lectura?

2 comentarios:

Carmenzity Zeta Zeta dijo...

Ya te has puesto al día!!! Yo estoy enganchada, jeje.

LauNeluc dijo...

Espero que lo sigas disfrutando!

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