lunes, 17 de marzo de 2014

#leemosQuijote - Capítulo X.

Una semana más os traigo la entrada resumen del capítulo de El Quijote correspondiente a esta semana que acabamos de terminar. Esta vez, la entrada es un poco más larga, puesto que en este capítulo he encontrado varias cosillas curiosas de destacar.

Capítulo X: De lo que más le avino a don Quijote con el vizcaíno y del peligro en que se vio con una turba de yangüeses.

La totalidad de este capítulo abarca una conversación entre don Quijote y Sancho Panza, su escudero, al término de la aventura con el vizcaíno, acaecida en los dos capítulos anteriores. 

Sancho le pide a don Quijote la ínsula ganada en la "exitosa" batalla contra el vizcaíno, a lo que éste responde que no hay tal ínsula, pues en todas las aventuras no se ganan tierras, pero que ya llegarán aquellas en las que las gane. El temor de Sancho a las represalias de lo acontecido con el vizcaíno por parte de la justicia hace que don Quijote proceda a explicarle las ventajas y pormenores de la recién comenzada carrera de caballero andante que ha emprendido, comentándole sus deberes y como sanar las heridas con un secreto bálsamo que van a elaborar y con el que Sancho fantasea en hacer fortuna. 

Tras esto, deciden reponerse de los golpes y las heridas causadas en su anterior aventura buscando alojamiento en un castillo durante la noche, pero no encuentran castillo alguno, por lo que deciden dormir al raso. Aquí termina el capítulo, intuyendo una nueva aventura en el transcurso de la noche... Pero eso lo veremos la semana que viene. 

Una vez más, Cervantes hace un guiño a otras obras literarias, en este caso a la tragicomedia "El Marqués de Mantua" de Lope de Vega. Como ya os he dicho en alguna ocasión, me gustan más los capítulos en los que transcurren las aventuras que aquellos de transición que el autor mete de vez en cuando, pero en este he encontrado varias cosillas curiosas que destacar, así que pasamos a ello ¿os parece?

Por una parte, Cervantes nos aporta más datos sobre el aspecto de don Quijote que, aunque creo que más o menos todos tenemos una idea de su aspecto, ya bien por las múltiples ilustraciones que circulan por la red, o por las adaptaciones televisivas, etc... como todo buen escritor debe describirnos el aspecto de sus protagonistas. En este caso nos sigue hablando de la armadura, cuando dice que Sancho Panza lo agarró de la lóriga.

Lóriga o lorica segmentata. 
Pero ¿qué es exactamente la lóriga?

Como podéis ver en la fotografía, la lorica era una antigua armadura romana que cubría el torso (posteriormente pasaría a denominarse peto).

Había distintos tipos de lorigas: la férrea (hecha de hierro, como el propio nombre indica), hamata (formada por anillas unidas entre sí), squamata (o formada por escamas), lintea (cota o chaqueta no ajustada), plumata (hecha con pequeñas piezas a modo de plumas), serta o hamis coserta (las escamas o plumas se unen entre sí por medio de anillos o alambre) y segmentata (la propia de los legionarios romanos, compuesta de láminas metálicas sobre tiras de cuero).

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En este capítulo encontramos una expresión inusual en esta época, "sudar el hopo". Si bien, leído el párrafo completo, podemos deducir fácilmente el significado, al menos a grosso modo, vamos a analizarla un poco.

Si recurrimos al significado de hopo, según la RAE:


  • Copete o mechón de pelo.
  • Rabo o cola que tiene mucho pelo o lana, como la de la zorra, oveja, etc.
  • Cabezón o cuello de sayo. 
Pero es más, nos proporciona el significado de la expresión en sí:

"Sudar el hopo": costar mucho trabajo y afán la consecución de algo.

Como ya os he dicho no suele ser habitual (actualmente) esta expresión, al menos yo no la había escuchado en mi vida, pero supongo que en tiempos de Cervantes si que lo era. Si la trasladásemos a la actualidad, vendría a ser algo así como "sudar la gota gorda".

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También nos habla Cervantes, muy brevemente, del milagroso y secreto bálsamo de Fierabrás, del que no nos dice la receta, pero sí su especial propiedad de reestablecimiento y lo económico de su fabricación. Así nos habla de reales y azumbres. Todos sabemos lo que son reales, pero...

¿A cuánto equivale un azumbre?

Porque Cervantes nos deja claro que es una medida de volumen (en qué se va a medir el bálsamo si no...), pero no sabemos a qué capacidad asciende. Pues bien, recurriendo de nuevo a la RAE, el azumbre equivale a unos dos litros.

Como nota, apuntaros que el real fue la moneda oficial española, desde el siglo XIV hasta 1868, año en que fue sustituido por la peseta como moneda de curso legal. Había reales de oro y plata.

En 1737, el Diccionario de Autoridades define la peseta como "la pieza que vale dos reales de plata de moneda provincial", por lo que hoy día nos saldría baratísima la fabricación del bálsamo. Aunque claro, hemos de tener en cuenta la evolución de la moneda y los poderes adquisitivos a lo largo de la historia, aunque como ya hemos visto, en tiempos de don Quijote tampoco suponía mucho gasto (aunque obviamente bastante más que el actual).

2 comentarios:

LauNeluc dijo...

sigue disfrutándolo :D

LAKY dijo...

Hija mía, menudo comentario tan exhaustivo del texto!!!
Besos

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