martes, 4 de marzo de 2014

El evangelio del traidor - Luis Hernanz Burrezo.

Luis Hernanz Burrezo contactó conmigo allá por el verano pasado ofreciéndome su novela para reseñarla. Como hago siempre, debido a que la lista de compromisos con autores siempre tiene alguna obra pendiente, le comenté que podía tardar en reseñar la obra, que si no le importaba lo haría encantada. Él accedió y, por desgracia, he tardado un poco más de lo habitual, pero finalmente la terminé y aquí os traigo la reseña, pero antes vamos a conocer un poquito al autor.

Luis Hernanz Burrezo.


Nace en Málaga, en 1969 y reside en la cala de Mijas (localidad que visité en mi infancia y a la que vincularé por siempre a los burrotaxis ;P). Es Licenciado en Historia Contemporánea. Anteriormente a la novela que os traigo hoy, ha publicado libros históricos sobre fascismo (nacional e internacional) y sobre la crisis en la que España se vio sumida tras la Guerra de la Independencia.

También colabora en la sección histórica del archivo municipal de Marbella, y es ¿monitor? ¿entrenador? de esgrima, enseña esgrima vaya (yo, cuando tenía menos obligaciones y más tiempo, era entrenadora de baloncesto, pero el esgrima no lo domino, jeje).

Para escribir El evangelio del traidor, se ha documentado sobre el siglo I y las raíces del cristianismo durante dos largos años. Después de intentarlo por la vía tradicional (todos sabemos como está el sector actualemente), ha optado por la autoedición de su obra.

El evangelio del traidor. 


Título: El evangelio del traidor (Memorias de Markos).
Autor: Luis Hernanz Burrezo.
Editorial: Autopublicación.
Año de publicación: 2013.
Formato: Tapa dura / Ebook.
Nº páginas: 402.
Género: Histórica.

ASIN: B00CIOGI2K. 

Sinopsis.

Nada vi de lo que conté. Yo no estuve allí... 

Así comienza un anciano el epílogo de sus recuerdos. Epílogo porque su mundo, el de Platón o Pitágoras, muere aunque aún no lo sabe. El nuevo tendrá al Christos y la fe como ejes, y él ha contribuido decisivamente a su alumbramiento. 

Ve con los ojos del pasado, con los ojos de Marco Marcio, un centurión que, desde la cima del Monte de los Olivos, contempla la agonía de una Jerusalén cercada por las legiones de Tito. Marco es romano, griego y judío, y aún no sabe que su participación será determinante para la caída de la ciudad. No conoce los hechos que tuvieron lugar allí y en el arrasado huerto de Getsemaní, hace menos de cuarenta años. Está lejos de suponer que escribirá el Evanghelion de Jesús el Nazoreno. Ignora que pronto la muerte pasará rozándolo. 

Recuerda, con la claridad de los ancianos, cuándo deja de ser dueño de sus días para ser el juguete de dioses crueles. Cómo en su camino se cruza una niña que crece en el templo de Isis en Alejandría y que lo llevará por el camino de la gnosis; y también recuerda a un niño, que entrega el Ynis Dywill, la Isla Oscura de los druidas, al gobernador romano de Britania, convirtiéndose, cuando sea un hombre, en el prisma que reflejará la luz oscura del mundo.
Vuelven a él el rastro de sangre y cadáveres que deja su paso por Cesarea, la deslumbrante estela del faro de Alejandría y de su biblioteca, los días de luz de la redacción del evangelio, la felicidad de los años junto a Sofía en el Didaskalion, la escuela catequista, cuando sólo es Markos. Hasta que un oscuro día de diciembre el viento del fatum lo lleva a Roma. Allí presencia y padece las disputas teológicas con una ecclesia romana que antepone la fe a todo y busca ser la cabeza de todas las iglesias con la mortífera lucha por la sucesión imperial como telón de fondo.
Y al final de todo siempre le espera Obriénicus, su alter ego. El joven britano, con la dignidad de prefecto del pretorio, cercano al emperador Domiciano, es el único capaz de entender la enorme herramienta de poder que es, en realidad, la nueva religión de los cristianos. En la lucha que estalla para salvar lo que queda de su mundo, habrá una traición que no podrá evitar cometer, un inmenso tesoro que no existe y todos buscan y una victoria que, de alcanzar, lo destruirá.
(Sinopsis extraída de las web del libro). 

Opinión personal.

Normalmente os traigo un epígrafe titulado "Argumento" en el que, sin cometer demasiado spoiler, intento desarrollaros un poco más la sinopsis, pues habitualmente éstas suelen ser más bien escasas en detalles. Pero éste no es el caso, ya que la sinopsis que os he colgado, la he extraído de la web del libro y, como podéis ver es bastante completita, resume el argumento bastante bien, por lo que no voy a desvelar nada mucho más por si os decidís a leerla. 


Si os soy sincera, me costó bastante meterme en la historia, pero no porque esté mal escrita, sino por motivos personales: aunque me encanta la novela histórica, soy un poco reacia a leer historias del ejército romano. No entiendo por qué me ocurre esto, porque no es que no me gusten, sino que, inexplicablemente, me cuestan más que las otras. Y esta historia, comienza con romanos. 

Marco, nuestro protagonista, narrador de la historia, comienza a contarnos cómo llegó hasta él la palabra de Jesucristo, años después de su muerte. Para ello nos remonta a la época en la que era joven y aún servía como centurión en las tropas romanas asentadas en Cesarea, durante el mandato de Tito. Años más tarde, y oficialmente retirado del ejército, huyendo de alguien que lo persigue y, sobre todo, buscando respuestas, viaja hasta Alejandría, donde comenzará una nueva vida enseñando la palabra del Cristo. Su arduo trabajo y reputación lo llevarán hasta Roma, donde nada es lo que parece y los conspiradores pueden disfrazarse de amigos, tornando casi imposible su misión y poniendo en peligro su vida y la de su familia. 

La novela tiene una estructura peculiar. Un prólogo, 17 capítulos de variable extensión divididos en tres partes y un epílogo, una nota de autor y un pequeño glosario. Ustedes diréis ¿eso que tiene de raro? Pues nada, salvo que el epílogo aparece al principio y el prólogo al final. Es decir, que comenzamos la novela sabiendo como acaba la historia. Aunque he de admitiros que yo, cuando terminé de leerla, tuve que volverme a leer el epílogo, como para cerrar el ciclo. 

Pero no me enrollo más. Aunque me costase un pelín meterme en la historia, una vez pasada la parte en la que nos habla de la experiencia de Marco como centurión (que insisto en que no es aburrida, solo que yo le tengo manía a los romanos, que vamos a hacerle ;P), nos adentramos en una parte en la que, un Marco ya maduro, asaltado por las inquietudes provocadas por el estudio durante años del evangelio de Cristo, comienza a buscar respuestas, sin ser consciente de que alguien va tras él, dispuesto a todo con tal de arrebatarle los pergaminos que guarda celosamente desde hace tiempo. A partir de aquí la historia empieza a ponerse más interesante, para mi gusto. 



Ilustración idealizada de la biblioteca de Alejandría. 
Una vez llegados a este punto, la trama tiene distintos ritmos: cuando las escenas requieren su dosis de tensión, la actividad es más intensa y en otras, como la historia de amor, es más pausada. No es fácil alternar esto sin aburrir al lector o aparentar altibajos, pero Luis Hernanz Burrezo lo ha salvado bastante bien. Aunque podréis imaginar que a mí, con lo poco que me gusta la romántica, me motivaban más los pasajes de mayor acción.

En cuanto a la prosa del autor os diré que es una prosa culta, equilibrada, no es una prosa del todo llana. Pero esto no quiere decir que sea difícil de digerir. En absoluto, se lee con facilidad. Y para que nos sirva de ayuda, el autor ha incluido un pequeño glosario de términos al final de la novela, por si se nos hace necesario consultarlo.

Especial hincapié en el final... lo que tomaríamos por el final clásico de la novela, no el de la historia (os recuerdo que el final de la historia lo tenemos al principio, en el epílogo). Es un final de esos que a simple vista podría incitar al lector a preguntarse ¿Ya? ¿Esto es todo? o a pensar que te deja un poco a medias, pero lo cierto es que, al menos en mi caso (y eso que yo no profeso la religión católica...), me dejó meditando varios días. Es de esos finales con cierto trasfondo que invita a la reflexión.

En definitiva: El evangelio del traidor es una novela que, aunque la he calificado como histórica, debido a la época y los acontecimientos que narra, aúna misterio, traiciones, persecuciones, viajes y romance, lo que la hace una novela apta para un amplio abanico lector. ¿La recomendaría? Sí, aunque aconsejaría leerla pausadamente, para poder apreciar el mensaje correctamente. Yo al menos, estoy segura de que si puedo, volveré a leer algo más de este autor.

Valoración global: 4/5.

(Mi agradecimiento al autor por el aporte del ejemplar para la reseña... y por su paciencia). 

Esta novela sería apta para los retos: I edición de Novela histórica y 25 españoles. 

4 comentarios:

Tatty dijo...

Tiene muy buena pinta, a mí la histórica me gusta mucho y cuando está combinada como en este caso más. Además el periodo sí que me resulta muy atractivo a la hora de seleccionar lecturas
Besos

LauNeluc dijo...

No termina de llamarme del todo..

luis hernanz dijo...

Hola Rocío,

Mil gracias por el esfuerzo, la honestidad y la crítica.

Siempre pienso que la función del crítico es sobre todo informar y complementar la visión del lector y eso lo haces en tu blog a la perfección. Es aún mas de agradecer cuando se trata de nuevos autores que intentan moverse en el complicadísimo mundo editorial que nos ha tocado vivir.
Gracias de nuevo

Sara dijo...

Parece una novela bastante completa, y me atrae bastante el argumento.
Me quedo por aquí :) besos.

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