lunes, 16 de diciembre de 2013

Tercer grado: Joshua BedwyR.

Hoy inauguro una nueva sección en el blog, aunque ya llevaba apuntada en mi lista de futuras entradas mucho tiempo (sí, una se hace mayor y tiene que ir apuntando las cosas para que no se le olviden). La he llamado "Tercer grado" y cómo podréis adivinar, se trata de Entrevistas a autores. Al igual que ocurre con otras secciones de este blog como "Literatura y Palomitas" o "Lo que encontré entre tus páginas", los autores que irán apareciendo en esta sección de esporádica aparición a mi antojo (para variar), serán aquellos de los que previamente ya haya reseñado alguna obra.


Y para inaugurar esta sección, he sometido a Joshua BedwyR, autor de la novela "En un mundo azul oscuro" (cuya reseña podéis leer aquí), al tercer grado (nunca mejor dicho, porque como decimos por Sevilla "esto ha quedao más largo que un día sin pan" jejeje). ¿Queréis saber que nos ha contado? ¡¡Vamos allá!!

-          ¿Cuándo nació tu pasión por escribir?

      Hacia los 15 años de edad.  Tenía de profesor de lengua a un tío-abuelo mío, y me sacaba todos los días a leer redacciones, para que no se pensara que me tenía enchufe. Acabé harto y me dediqué a hacer redacciones graciosas, pues le daba mucha vergüenza reírse ante los alumnos.  Conseguí que dejara de sacarme. Bueno, lo reconozco, también influyeron las mujeres. 

      ¿Recuerdas la primera historia que escribiste?

Por supuesto. Era un relato de terror y lo  escribí con 16 años. A mis compañeros de clase les encantó. Aún lo  guardo entre mis viejos papeles.  Lo volví a leer hace un par de años y la idea era bastante buena, aunque escrita por un completo novato. Lo mismo algún día lo convierto en novela.

Sabemos (y quién no lo sepa que lea la reseña de tu novela, que allí lo cuento), que antes de “En un mundo azul oscuro” has publicado libros de informática, con una aceptación bastante buena. ¿Qué te llevó a escribir novela?

Siempre había escrito literatura. Gané mi primer concurso de cuentos a los 17 años, y siempre escribí cuentos. Incluso participé en la redacción de una revista literaria y fui secretario de un certamen de relatos durante cinco años. Dejé un poco de lado la literatura por culpa del teatro, que absorbía casi todo mi tiempo (18 años en total, 14 de ellos como director), y también por la informática (descubrí que la única medicina que me quitaba los nervios que me producían los ordenadores, era un buen cheque). 

Lo de escribir libros de informática surgió en la mili. Estaba destinado en el C3I (Comando, Control, Comunicaciones e Inteligencia) de Melilla, y me aburría mucho en las guardias, así que aparte de seguir con mis cuentos, aproveché que acababa de redactar el manual de seguridad informática para uso interno de la Comandancia, y  comencé el primer libro.    Pero hasta mis libros de informática eran distintos. El editor me dijo en una ocasión que eran como un híbrido de best-seller y manual, lo que por otra parte no era difícil, pues la seguridad informática tiene su morbillo.

-          ¿Presentaste la novela a alguna editorial antes de optar por la autopublicación? 

No. Ya sé que ahora se lleva mucho eso de decir que te rechazaron y devolvieron tus cajas de bombones y tus rosas, pero no es mi caso.   Todos mis libros de informática fueron aceptados en un tiempo récord, uno de ellos en sólo tres días.   Autopubliqué  porque tenía ganas de respirar aires nuevos, aparte de que  me gusta experimentar.

Este bien podría ser mi escritorio en época de exámenes en
la época de exámenes en la Universidad, pero no... 
¿Cuánto tiempo le dedicas a escribir? ¿Cómo te organizas?

No me organizo, y ése es mi problema.  Hay días que no escribo nada y otros que me paso 10 horas seguidas sin parar ni para comer. Me niego a interrumpir una escena que está saliendo sola, aunque tenga que rellenar 20 folios seguidos.  Escribo por inspiración.   Elijo una “banda sonora” para la novela de turno y pongo música.  La primera media hora, lo que escribo da vergüenza ajena, pero tras unos 30 minutos, salta el chip y los dedos escriben solos. Escribo tan rápido que el resultado  es casi ilegible, lo que por otra parte no me viene mal porque me obliga a repasar el texto varias veces (unas cinco más o menos).  Por cierto, que aprovecho para agradecer  la ayuda de Hans Zimmer, John Powell y Miklos Rozsa.

-          ¿Cuáles son tus influencias? ¿Qué autores podrían haber marcado a Joshua BedwyR en su forma de narrar?

De Isaac Asimov aprendí a intentar ser cercano al lector, y a no tomarme mucho en serio a mí mismo.  También soy consciente (muchos amigos me lo dicen)  de que tengo mucha influencia de Woody Allen, ya que me gusta llenar mis historias de referencias culturales.  Me han llegado a decir que, a veces, se necesita una enciclopedia para captar todos los elementos que voy dejando por las páginas.   Pondré un ejemplo: tras vencer el general Shamum a los elamitas por primera vez, se hace muy popular en la capital una frase suya. En realidad esa frase la soltó el general Wellington tras la batalla de  Waterloo, y decidí usarla para hacer una pequeña broma con el comentario que Shamum suelta, acto seguido, entre sus amigos. Finalmente, también me influyó Lewis Carroll, y aunque en esta novela (En un mundo azul oscuro) no he podido hacerlo, acostumbro a jugar metiendo mensajes ocultos, y haciendo juegos criptográficos con las palabras, los nombres de los personajes, etc... 

-          Imagino que bastante al tratarse de novela histórica, lo que conlleva su periodo de documentación pero ¿cuánto tiempo transcurrió entre la aparición de la idea global de la novela y la finalización de la misma? ¿Cómo vive Joshua BedwyR todo ese tiempo?

La idea se me ocurrió hace unos cinco años, tras leer un artículo sobre Enheduanna de Akhad en un blog.  Pero yo escribo varias historias a la vez, por lo que a lo largo de unos 4 años me limité a perfilar, de vez en cuando, personajes  y escenas, así como la historia en general. Luego hubo una fase de documentación de varios meses (sobre todo para cuadrar fechas con la trama), y la novela como tal la escribí en unos cinco meses. Pero podría haber tardado menos si no lo hubiesen impedido  varios fuertes ataques de vagancia.

-          ¿Qué se siente al escribir el punto y final de una novela? ¿Queda realmente zanjada o sigues dándole vueltas a la historia y los personajes algún tiempo?

En parte se siente algo de pena, porque sabes que ya nunca volverás a pasear por esos paisajes. Pero en cuanto te metes en otra historia, se te pasa pronto. Como yo escribo varias a la vez, se me cura más rápido aún la morriña.  No tuve inconveniente en  dejar ir a Sheru, porque ahora tengo otros personajes en la cabeza. Personalmente, no  tengo problemas para zanjar una historia porque soy muy maniático con lo de los cabos sueltos.  No pongo nunca el final hasta que todo queda atado.  

-          ¿Qué género te da más respeto a la hora de escribir? ¿Cuál es el género (si existe) que pienses que no es para ti?
      
      Si hay algo que aprendí en mis tiempos de teatro, es que el encasillamiento es una mala cosa.  No me da miedo ningún género literario, y de hecho, tengo ideas para todo tipo de géneros. Otro asunto es que llegue el momento adecuado para cada una, así como la forma en que la enfoque.  De todas formas, y pensándolo detenidamente, creo que jamás escribiría un libro de autoayuda o de esos de “aprende a ser millonario pensando positivamente”.  Para escribir humor, prefiero otros géneros.
      
       ¿Qué sientes cuando lees una crítica (de cualquier naturaleza) sobre tu historia o tus personajes?

Hasta ahora han sido todas buenas. Yo diría que increíbles.  En cierto modo me siento un poco raro. Todos los escritores dan por supuesto que sus historias son  buenas (y más si su abuela se lo asegura), pero yo nunca habría imaginado los epítetos que dedican a la novela. No esperaba encontrarme con  gente que me dice que está entusiasmada con la historia, con Sheru, y que quieren más narraciones mías… Es algo extraño. Intento verlo un poco desde fuera, pues no quiero que se me suba a la cabeza.  Ya hace años que renuncié al alcohol y similares.
   
      ¿Papel o digital? ¿Qué opinas de los libros digitales? ¿Y del debate libre difusión, venta de copias desprotegidas o con sistemas de gestión de derechos digitales DRM?

Ambos medios me gustan.  El papel tiene el encanto de la madurez con clase, como esos actores con patillas canosas, y el digital te evita sufrir por la falta de espacio.  Pero temo que es imposible oponerse a la historia y la tecnología,  y con el tiempo el papel perderá la guerra, como perdió el vinilo.  

Respecto  al DRM, lo considero absurdo. Se puede reventar un DRM en menos de dos minutos.  Yo prefiero dar un voto de confianza al lector, y me niego a tratarlo como un delincuente sin conocerlo. Los editores, a veces, son los mayores fomentadores de la piratería con estupideces como ésa.  Lo que hay que hacer es bajar precios, mejorar los sistemas de adquisición, que a veces parece que no quieren que el lector compre el producto, por lo lioso que lo ponen, y mantener un nivel  de calidad.  Publicar memorias de políticos (salvo que se llamen Winston Churchill) y famosillos para mejorar las cuentas del año, no es mi idea de un “nivel de calidad”. 

¿Estás inmerso en algún nuevo proyecto ahora mismo? ¿Puedes adelantarnos algo?

De la misma forma que siempre leo tres libros a la vez, escribo tres libros simultáneamente. Próximamente tengo la  intención de acabar un thriller con  hackers informáticos de por medio (y no, en mi novela las claves no se revientan en sesenta segundos). También quiero finalizar, antes del verano,  la primera parte de una saga de fantasía heroica, y como ya he dicho en algún otro lugar, todo aquél que espere encontrarse una historia con magos, elfos, enanos, etc… pues va a ser que no.  Los elfos me aburren (eso de que se pasen todo el día cantando “Staying  Alive”… bufff)

Ahora centrémonos en "En un mundo azul oscuro":

Representación de la diosa Ishtar.
¿Qué te hace pensar escribir una historia ambientada en una civilización tan poco común (y poco conocida por cierto) como sumerios y acadios?

Me llamó mucho la atención que fuera una civilización tan antigua y tan “moderna”.  Su trato hacia las mujeres es muy  moderno (excepto campesinas, ya se sabe). Sus ideas sobre el sexo casi parecen de los años 60.  Es algo muy ajeno a nuestra forma de ver el mundo, que está basada, en occidente, en la cultura judeocristiana.  Es muy exótico ese pueblo que admiraba a una prostituta y le daba un gran prestigio social, y al mismo tiempo observaba las estrellas…  Me pareció curioso ese mundo donde se empalaban niños sin remordimientos, pero luego se escribían los primeros libros de la historia, incluyendo los primeros tratados filosóficos  y morales.  Y lo curioso, es que observándolos de cerca, descubres que en 4000 años no hemos cambiado mucho.

Imagino que el proceso de documentación ha sido bastante arduo. ¿Ha sido muy complicado encontrar información fiable sobre esta época?

Mucho.  Muchísimo. Demasiado.  La mayor parte de los libros que hablan de Mesopotamia se centran en Asiria o Babilonia.  Es como hablar de los merovingios citando a Napoleón.  Tuve que desbrozar como un loco la información. A veces me tenía que leer un libro entero solamente para saber si en esa época ya se conocía la seda, o el uso que los nómadas del Norte daban a los caballos.... Con las dinastías tuve otro problema, pues las cronologías no se conocen muy bien. Suelo confesar, por ejemplo, que antes de acabar la novela tuve que cambiar el nombre del marido de la princesa Taram-Agadé, porque descubrí que estaba usando el del hijo… ¡Hubiera sido un incesto de lo más curioso!

-          Tu novela está sustentada por grandes mujeres ¿Te ha resultado muy difícil expresar los sentimientos de éstas?

      En parte sí, claro. El escritor que diga que le resulta fácil crear un personaje femenino, miente como un miserable. En mi caso, todo hay que decirlo, tuve la ayuda de San Stanislawsky. Los años de teatro contribuyen lo suyo.   Pero era un reto fantástico, pues la literatura  ya está llena de grandes personajes masculinos.  Se necesitan muchas más heroínas fascinantes en el siglo XXI. Prometo contribuir a ello; ya están preparadas algunas más, que aparecerán desde Mesopotamia (de nuevo), hasta Cuba o China.

         ¿Qué porcentaje de realidad y ficción encontramos en “En un mundo azul oscuro”?

No sabría decirlo.  Casi todos los hechos históricos que se narran son ciertos, pero no sabemos ni cuándo sucedieron, ni el orden, ni de qué forma.  Cuando digo, por ejemplo, que Naram-Sin humilló al rey Mannudannu de Magán es cierto, y hay tablillas que lo cuentan. Pero no conocemos ni en qué momento del reinado sucedió, ni en qué consistió la humillación.  Tuve que rellenar algunas lagunas usando el sentido común. De esa misma forma, y dado que no sabemos  cómo fue la campaña Lullubi, y el texto de autobombo de Naram-Sin sobre el tema, es de todo menos creíble, me la imaginé como un  Vietnam acadio, considerando el terreno abrupto en que se desarrolló, así como el problema para utilizar en él las tácticas militares acadias.  
En resumen, es imposible  cuantificar ese asunto. 

Disco votivo representando
a Enheduanna. 
         ¿Has representado (o caricaturizado) a alguien de tu entorno en la novela? Si es así ¿en qué personaje?

      Hay muchos elementos  de gente de mi entorno esparcidos aquí y allá, sin orden ni concierto.  Pero sí que hay un personaje que podría decirse que está basado en la realidad casi por completo.  Para crear el personaje de Enanedu, la amiga de Sheru, me basé en una buena amiga mía. Tiene su inteligencia, su belleza y su lengua viperina.


            ¿Qué pasaje o escena te ha costado más trabajo escribir?

Sin ninguna duda,  la escena de la elección de Enmenanna como Entu de Ur, sucediendo a su tía Enheduanna.  Al igual que en  los lectores, Sheru despertaba una enorme simpatía en mí. Sabía que esa escena en que se hace lectura pública del testamento de Enheduanna iba  a ser un momento terrible, y me resistía a someterla a semejante golpe.  En ese instante,  Sheru cae en la cuenta de  que  los  sentimientos hacia su protectora van más allá de la mera admiración y el respeto. Descubre  que quería a Enheduanna como a una madre, y es consciente de que acaba de  quedar huérfana  por segunda vez.   Me costó muchísimo  escribirlo.  Aproveché para hacer un paralelismo con el Mito del Descenso de Inanna a los Infiernos (ya dije que me encanta introducir referencias culturales y claves), haciendo que una Sheru, destrozada  anímicamente, pase la noche en el cementerio del Giparu. A la mañana siguiente renace al igual que la diosa Inanna, y la Sheru que sale del cementerio es ya una mujer adulta. A partir de ese momento de la novela, Sheru actúa con madurez, con resolución; ha dejado atrás la ingenuidad de la juventud y aunque sigue teniendo cierto idealismo, adopta una actitud de pragmatismo y no duda en hacer cosas que antes veía horribles, como por ejemplo, participar directamente en una batalla.


-          ¿Qué tienen de Joshua BedwyR los personajes de “En un mundo azul oscuro”?

Ese asqueroso  positivismo que destilan. Soy un estúpido optimista, contra viento y marea.

-          Imagínate que te proponen hacer una adaptación cinematográfica de la novela ¿cómo te gustaría que fuese? ¿Tendrías preferencia por algún director determinado?

Me encanta el cine, así que aceptaría sin pensarlo, incluso corriendo el riesgo de una mala adaptación.  Pero mi novela es demasiado larga para una película.  Sería mejor una serie de TV, como hicieron, acertadamente, con Los Pilares de la Tierra.

El cómo me gustaría  que fuese, lo tengo claro, porque como viejo director de teatro, siempre que escribo tengo la historia “en la cabeza”. La voy escenificando  mientras la invento.  Y por supuesto, creo que lo ideal sería dejar al director hacer las cosas a su manera, que para eso conocerá el oficio.  Aunque si pidieran mi opinión sobre el casting...  Habría que ir a Oriente Medio o a Bollywood a contratar actores que dieran “el tipo”. Se me ocurren, por ejemplo: Adah Sharma para el papel de Sheru, tras pasar por una sesión de teñido de cabellos; la genial Indira Varma para Enheduanna (ya ha hecho papeles históricos, como la serie Roma); el actor turco Engin Akyurek para Enlilbani (tiene experiencia en series de TV); Sonam Kapoor haría una preciosa Enanedu; Deepika Padukone una malísima Agatima;  el israelí Oded Fehr creo que bordaría a Naram-Sin con la misma profesionalidad con que actuó en La Momia; la bellísima actriz  de Bollywood, Chitrangada Singh para el papel de Ittibel; y para el rol de Shamum me decantaría por el genial Alexander Siddig, actor de origen sudanés, que también ha hecho papeles históricos (lo bordó como el ayudante de Saladino en El Reino de los Cielos).

Me olvidaba del director. Si alguno de los lectores de esta entrevista conoce la dirección de Ridley Scott, que me la mande.  A Ridley le perdono Prometheus y le regalo el libro dedicado, firmado y hasta con un besazo de pintalabios, qué menos…

Adah Sharma
-          ¿Estás satisfecho de tu obra? ¿Y de la aceptación de la misma?

¡Claro! Sería absurdo quejarme con los entusiasmos que despierta.  A veces pienso si habría escrito alguna escena de otra forma, pero veo la historia tan realista, tan de la vida misma, que luego decido que está bien como está.

-          ¿La das por terminada o hay algo que te hubiese gustado contar y te has guardado para otra novela?

La novela, como tal, está terminada. Y acaba justamente en el momento histórico adecuado.  Otro asunto es que hay un tema, una subtrama, que no concluye. Concretamente, la misión de la diosa: Ishtar no se convierte en la más grande del panteón, ni la reforma teológica de Enheduanna triunfa al 100%.  Pero no me quedaba otro remedio, porque así transcurrió la historia real.  La vida no siempre nos permite hacer todo lo que deseamos, y actuar según esas reglas, es una de las “magias imposibles” a las que Sheru se refiere al comenzar la novela.

       Dejaré pasar un tiempo y habrá un secuela, que transcurrirá 140 años después, en la que esa subtrama quedará, por fin, cerrada, gracias a  otras historias y otros personajes  que (espero) sean igual de fascinantes.

Y para terminar, cotilleos varios:

¿Qué es más difícil de afrontar: un lunes a las 7 de la mañana, una cuenta en números rojos, la situación política-económica-social del país o una hoja en blanco?

Con mis horarios estrambóticos no noto lo de los lunes; no vivo en números rojos pues me educaron para vivir según mis posibilidades; jamás he tenido problemas con la hoja en blanco (las ideas se me salen por las orejas)… así que supongo que lo difícil es la situación del país, que me temo que anda muy lejos de tener una solución fácil.  Esto no lo resuelve ni Ponson Du Terrail, que era experto en tramas retorcidas.

¿Cómo te ves a ti mismo como escritor?

No me veo, a secas. No me considero escritor. Escritores  son  Pérez Reverte,  Muñoz Molina, Espido Freyre, Murakami, Camilleri…  tantos que son y han sido. Yo solamente soy un escribidor: junto palabras y hago que luzcan.

Rasgo principal de tu carácter. Descríbete en una frase.

 Mis amigos lo saben muy bien, pues dicen que soy un completo extraterrestre. En cuanto a la frase…  ésa me la sé: “Yo, tampoco”.

         ¿Qué te preguntarías a ti mismo y qué contestarías?
       
       Me hago muchas preguntas, demasiadas… pero no merece la pena señalar ninguna.  Soy tan tramposo, que nunca sé si me respondo en serio o en broma.

      ¿Recuerdas el primer libro que tuviste en tus manos? ¿Qué libro de tu infancia recuerdas con especial cariño?

         Lo recuerdo perfectamente.  Fue el libro con el que aprendí a reconocer palabras (aprendí a leer antes que a escribir). Era un cuento de mi hermano. Uno de esos cuentos troquelados con figuras que se mueven, sobre Aladino y la Lámpara Maravillosa.
En cuanto al libro que marcó mi infancia, sigue en mis manos y lo leo aún de vez en cuando: Los tigres de Mompracem, de Emilio Salgari.

-          ¿Cuáles son tus escritores preferidos/admirados?

Creo que sería una trinidad formada por Ray Bradbury, Terry Pratchett y Stanislaw Lem. Por debajo de ellos habría todo un Olimpo de decenas de escritores, pero los principales serían ésos.

¿Qué libro recomendarías (aparte del tuyo jeje)?

Como soy extraterrestre, recomendaré un comic: Gimme Liberty.  El guión más salvaje, incómodo  y políticamente incorrecto de Frank Miller.

Viñeta de "Give me liberty"
Frank Miller.
-          ¿Cómo es convivir con un escritor?

Horrible. Almuerzo  a horas extrañas, duermo  a horas más extrañas aún, hablo por los codos, dejo la mesa de trabajo llena de notas escritas, amenazo a mis enemigos con convertirlos en personajes,  agasajo a mis amigos convirtiéndolos en personajes… Pero yo lo llevo bien. He aprendido a no encontrarme conmigo mismo por el pasillo.

-          ¿Se tiene más éxito social siendo escritor? ¿Más amigos? ¿Se liga más? ;P

Desde luego, se liga más.  Pero eso no tiene mérito alguno, porque de informático se liga de pena.

 ¿Me avisarás cuando viajes a Sevilla para firmarme la novela o  prefieres que mi “yo astral” te persiga dando el coñazo hasta el fin de tus días?

Claro, por supuesto.  Como dijo Bogart: “Siempre tendremos Sevilla”.

Y ya la última: ¿Por qué leer “En un mundo azul oscuro”?

Porque siempre es bueno saber que en 4000 años el ser humano ha cambiado poco en su interior; que vivimos en un mundo peligroso donde no todos  aprecian a las buenas personas y donde los de arriba no te lo van a poner fácil a la hora de prosperar;  y que al margen de elementos culturales, cosas como el amor o la amistad te pueden mantener a flote en medio de una tormenta, y hacerte encontrar ese rincón de felicidad que todos buscamos… Vale, y que tengo que pagar facturas, esa cosa tan mundana… Valeeeee, y que me comprometí a invitar a varios amigos/as a una cena si ganaba lo suficiente con la literatura…

 Pues ya sabéis... si a alguien le faltaban motivos para leer "En un mundo azul oscuro", en esta entrevista tiene de sobra. Mi agradecimiento desde aquí a Joshua BedwyR, por prestarse a ser sometido al "tercer grado". 



4 comentarios:

Joshua BedwyR dijo...

Gracias a ti por elegirme para inaugurar una sección. Me encantan las inauguraciones. (Algún día contaré cómo le birlé una tortilla de patatas a Severo Ochoa... ;D) Y gracias de nuevo a los lectores por sus muestras de cariño. Es el mejor regalo de Navidad.

Anabel Botella dijo...

Yo también tengo una banda sonora para escribir. Cada historia tiene la suya. Es curioso. Aunque yo sí que me obligo a escribir todos los días.
Besitos.

Jan A. P. dijo...

No sabía nada de este escritor... me ha parecido muy interesante la entrevista! Ahora mismo voy a cotillear su blog, que veo que te ha comentado!
Besos!

Señor De la Vega dijo...

Excelente entrevista mi Señora Rocio, gracias.
Cuyo link sumo a mi breve nota en facebook, http://on.fb.me/Jma9Dz para no dejar de pensar en este magnífico libro leído 10/10 y observar de cerca la evolución de su autor el Señor Joshua, que sin duda se nos muestra como persona sobresaliente.
Z+

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