martes, 15 de octubre de 2013

El coleccionista de niños - Stuart Macbride.

Hoy os traigo una reseña de un libro que, sin yo proponérmelo, ha acabado convirtiéndose en muy especial para mí, porque supuso (ya hace meses que lo leí) mi reconciliación con un género que tenía bastante olvidado, la novela negra. La novela en cuestión es "El coleccionista de niños" de Stuart Macbride. Y como siempre que os traigo a un autor nuevo, vamos a conocerlo un poquito:

Stuart Macbride.


Nació en Dumbarton (Escocia) en 1969, pero se trasladó con su familia a Aberdeen a los dos años de edad. Antes de dedicarse a la escritura ha desempeñado oficios tan variados como limpiador de baños, diseñador gráfico, diseñador web, programador informático…

MacBride firmó un contrato para la publicación de “Halfhead”, pero los editores finalmente resultaron más interesados en “Cold granite” (que al traducirla al español pasó a llamarse “El coleccionista de niños”), primer volumen de una saga de novela negra con el agente Logan McRae por protagonista. En principio firmó un contrato por tres libros, que posteriormente fue ampliado a seis. En 2009 firmó otro contrato, por dos novelas más pertenecientes a la saga, más dos novelas independientes.

Actualmente vive en el noreste de Escocia con su esposa y su gato. Entre sus obras publicadas solamente encontramos las tres primeras novelas de Logan McRae traducidas al español.


Título: El coleccionista de niños.
Autor: Stuart MacBride.
Editorial: Ámbar,
Año de publicación: 2010
Formato: Tapa blanda con solapas
Nº páginas: 527.
Género: Negra.
ISBN: 978-84-92687-09-1.

Sinopsis.

El agente Logan McRae acaba de volver al trabajo después de un año de baja y las cosas no podrían irle peor. Recientemente se ha encontrado el cadáver de un niño de cuatro años, estrangulado, mutilado y muerto al cabo de un largo tiempo en una cuneta. Hay un asesino suelto en Aberdeen, la “ciudad de granito”, y los periódicos locales claman venganza. Por si fuese poco, Logan tiene que lidiar con su nuevo jefe, el inspector Insch, quien no soporta que le mientan y cree que todo el mundo lo hace; y con la encantadora pero glacial Isobel MacAlister, su ex novia, quien también resulta ser la forense.

La muerte aparece entre las calles tan rápido como lo hace la nieve, y Logan sabe que se le acaba el tiempo. Muchos niños desaparecerán. Muchos otros morirán. Si nuestro inspector no está atento, acabará perdiéndole la pista al asesino.


Argumento.

Un cadáver ha aparecido, en avanzado estado de descomposición en Aberdeen. Se trata de un niño de cuatro años, desaparecido meses atrás. El pequeño ha sufrido abusos sexuales y ha sido mutilado. Logan McRae, inspector de policía, recién incorporado al cuerpo tras sufrir un disparo casi letal, es el encargado de encontrar al responsable de tan atroz crimen. A su alrededor tendrá para ayudarlos (o estorbarlos) a Isobel, su ex novia y forense, Insch el inspector jefe de policía, Watson, su compañera de patrulla y Collin Miller, un periodista sensacionalista, dispuesto a todo con tal de obtener la exclusiva del caso.

En medio de las averiguaciones, son varios los niños que desaparecerán o irán apareciendo muertos, para mayor desesperación de McRae y su equipo, que ve como la reputación de la policía de Aberdeen desciende cada día más, como peligra el puesto de su jefe e indirectamente el suyo, tras las presiones de la prensa ante los pocos progresos obtenidos para detener al infanticida.


En una carrera contrarreloj, donde ya no solo los niños estarán en peligro, Logan tiene que encontrar al asesino para evitar más muertes inocentes, localizar al resto de niños desaparecidos y devolver la dignidad a la policía de Aberdeen. ¿Descubrirán al culpable antes de que empiecen a rodar cabezas en el cuerpo de policía?¿Lograrán escapar todos ilesos o se sumará alguien más a la lista del Coleccionista de niños?

Opinión personal.

Cuando recibí este libro, no me imaginaba (pues no lo conocía de nada) que se trataba de la primera entrega de una saga que ya va por el octavo título. ¡Con la de sagas que tengo empezadas! Pero me lo tengo merecido, porque el libro lo escogí yo de todo el catálogo de la editorial... jejeje.

El caso es que no os exagero si os digo que antes de leer esta novela, que ya terminé hace bastante tiempo (tengo muchísimas reseñas pendientes, es horroroso, menos mal que voy a puntando todo lo interesante mientras las voy leyendo) llevaba bastante tiempo sin leer una novela negra en condiciones, que me enganchase y me hiciese recuperar mi amor por el género. Esta novela ha supuesto mi reconciliación con el género, por lo que ya os podréis hacer una idea de la valoración global que hago de la misma.

En principio la historia es la típica novela policíaca a la que estamos acostumbrados. Un policía con algún hecho traumático sucedido en el pasado y recientemente superado (o casi), en este caso un disparo que casi lo mata, al que se le encarga un caso que conforme va pasando el tiempo parece que en lugar se ir solucionándose, lo que hace es complicarse, adquiriendo una relevancia mayor a la inicialmente prevista y causando un gran revuelo en la ciudad, tanto por parte de la prensa como por los ciudadanos.


Pero la historia, además se complementa con la extraña convivencia de Logan McRae, nuestro inspector protagonista, con su nueva compañera de patrulla, la agente Watson, a la que todos temen (la apodan la "rompepelotas"), aunque no entiendo por qué, si bien al principio el trato por parte de ella es más frío (normal, Logan y ella no se conocían anteriormente, por lo que su relación era meramente profesional), a mí Watson me ha caído bastante bien. Todo ello aderezado con ciertas trazas de un humor negro muy fino, y un lenguaje coloquial por parte de los personajes, lo que los hace más cercanos al lector, más humanos. Todo esto en conjunto, llega un momento que engancha, y no sabéis de qué manera.

La prosa de Stuart MacBride es una prosa sencilla, ágil y fluida, lo que ayuda a que las páginas de la novela pasen rápidamente una tras otra. El autor descarta el uso de lenguaje recargado, alterna narración y diálogo en perfecto equilibrio (normal, tratándose de una investigación policial), dotando de mayor ligereza al texto. Además de esto, las distintas pinceladas de humor que el autor va dejando a lo largo de la historia, hacen tanto a Logan McRae como al propio lector, sobrellevar un poco mejor la crudeza de los distintos casos y la aparición de los cadáveres.

Una cosa que en principio no me había llamado la atención pero que con el paso del tiempo, y tras leer varias novelas negras, es la figura del "comisario o superior" adicto a las gominolas. ¿Es común encontrarnos un superior atiborrándose de chucherías? ¿En todas? Es que no es solo en esta novela, me he encontrado este personaje en más de una... jejeje.

Por si fuera poco todo esto que os he contado, os hablaré (y mostraré) un poquito la edición de la novela. La encuadernación del libro es normalita la verdad, tapa blanda con solapas. La portada no es que sea excesivamente llamativa, no es horrorosa, pero tampoco es una portada que incite a coger el libro para averiguar que es lo que esconde dentro. Una pena, porque la edición interior está realmente currada. En realidad lo único diferente a lo habitual son los números de los capítulos pero, como una imagen vale más que mil palabras, aquí os dejo una pequeña muestra antes de comentároslo con más detalles.


Como podéis ver en las fotos cada capitulo viene encabezado por su número correspondiente, salpicado de sangre, y acompañado por la figura de un osito de peluche, roto, masacrado de alguna forma. Aunque a alguien (como a mi mejor amiga por ejemplo) le puedan parecer un tanto macabras estas ilustraciones, yo las veo de lo más acertadas para esta novela, al tratarse de una novela negra en la que las víctimas potenciales son los niños, niños que podrían jugar con dichos ositos.

Con todo esto que os he dicho podréis deducir que la novela me ha gustado muchísimo ¿verdad? Pues así es y, si no sois demasiado aprensivos, porque hay varias escenas un poco crudas (aunque a mí no llegaron a sobrecogerme hasta el punto de tener que parar de leer como me ha sucedido con otras novelas) y teniendo en cuenta la escasa edad de las víctimas, a los que tengáis niños pequeños os puede afectar, yo os recomiendo la lectura de esta novela.

En definitiva, "El coleccionista de niños" es una novela negra dotada de un tono coloquial y ciertas dosis del más puro humor negro británico, que nos adentrará en las calles de Aberdeen de la mano de Logan McRae y conseguirá retenernos allí en busca de más casos por resolver.

Yo por mi parte, continuaré leyendo la saga sí o sí. ¿La pega? Que de momento, a España solo han llegado las tres primeras entregas, así que si no traducen al castellano las demás, me veo pasándome al inglés (aunque para mí no supone mucho problema, pues es el idioma con el que hablo con mi chico jeje).

Valoración global: 8.5/10.

Mi agradecimiento desde aquí a Ediciones Ámbar por proporcionarme el ejemplar para su reseña.

3 comentarios:

Tatty dijo...

Me has recordado estos libros que los había visto reseñados hace tiempo y me quedé con ganas de leerlos. Tienen muy buena pinta y la novela negra me gusta mucho así que seguro que disfruto con ellos. Ya que lo mencionas, yo nunca me he encontrado con un comisario que coma chuches :)
besos

Carmen Forján dijo...

Tiene muy buena pinta. Estos días, Ro, ando muy sensibilizada con el maltrato y asesinato de menores por un caso real, atroz, que ha tenido lugar en mi ciudad. Una barbarie.
Un abrazo,

Libros de chocolate ^^ dijo...

Una lectura bastante diferente, pero eso de leer novelas negras resulta interesante, gracias por la reseña, saludos ;)

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