martes, 10 de septiembre de 2013

El privilegio de ser perro - Juan Diego Botto.

Nunca he sido muy amante a leer libros de relatos. De hecho no lo hacía desde adolescente. Pero desde hace algo más de un año, han sido varios los libros de cuentos o relatos que han ido cayendo en mis manos, algunos más duros que otros, de distintas temáticas y géneros, y os puedo asegurar que, aunque no es igual que leer una novela, varios han sido los que han merecido la pena leerlos.

La reseña que os traigo hoy es de uno de esos libros, un libro cortito, de cuatro relatos solamente, que se lee en un pis pas (de hecho yo me lo leí en una noche) y que llegó a mí fruto de la casualidad, tras haberse recorrido media España. Os hablo de "El privilegio de ser perro" de Juan Diego Botto.


Juan Diego Botto nació en Buenos Aires, el 29 de agosto de 1975. Actor hispano-argentino.
Cuando tenía solo dos años, su padre desaparece entre los tantos desaparecidos de la dictadura argentina de Videla, por lo que su madre, temiendo por la seguridad de sus hijos emigra, un año después, a España, fijando su residencia en Madrid.

Su madre funda una escuela en la que estudió interpretación, trasladándose más tarde a Nueva York, con el fin de prolongar sus estudios. Su primera aparición en el cine se produjo a la edad de cinco años. Compagina su carrera de actor con la de director y escritor de obras de teatro.

Entre las obras de teatro escritas están "Despertares y celebraciones", "La última noche de la peste", "Un trozo invisible de este mundo" y ésta que os reseño hoy "El privilegio de ser perro".


Título:El privilegio de ser perro.
Autor: Juan Diego Botto.
Editorial: El aleph.
Año de publicación: 2005.
Formato: Bolsillo, tapa blanda.
Nº páginas: 64.
Género: Relatos.
ISBN: 978-84-76697-07-8.

Sinopsis:

Un personaje anónimo filosofa sobre lo divino y lo humano. Así surge el recuerdo, la anécdota encarnada en ese perro maltratado por su amo, un homeless neoyorkino al que a su vez apalearán sin piedad respetables ciudadanos, o en ese grupo de pizzeros mejicanos sin papeles que noche tras noche fantasean con un premio de lotería que nunca llegará... Se trata de «El privilegio de ser perro», el monólogo en su forma más pura que, sin embargo, desembocará en atroz nostalgia y en rabia apenas contenida.

Con todo, no sucede así en los otros dos monólogos de Juan Diego Botto: en «Arquímedes», habla un funcionario de inmigración que amonesta paternal y cínicamente a un africano en busca de visado, y en «La carta», basado en un suceso real, el pequeño Fodé, oculto en el tren de aterrizaje de un avión, redacta junto a su amigo Yoguiné –turbadora no-presencia en extremo vívida– una carta dirigida a los «señores responsables de Europa» antes de morir congelado.

También en el monólogo de Roberto Cossa («Definitivamente, adiós») la voz se desdobla, cual labios de una misma herida, pero ahora en el acento español y en el deje porteño: tres generaciones, a caballo entre España y Argentina, marcadas por el trágico destino de ambos países, se aferran a su identidad, a su nostalgia, y comparten su desarraigo ante la tumba del abuelo republicano, del padre represaliado por la dictadura, en un adiós que ya parece ser definitivo.


Argumento.

Respecto al argumento hay poco más que añadir a lo dicho en la sinopsis. El libro consta de cuatro monólogos o relatos:

* El privilegio de ser perro: un inmigrante nos da su visión sobre la inmigración, sus recuerdos y la añoranza hacia su tierra, las dificultades que se le plantean en una tierra extraña y cómo es tratado por la sociedad y el entorno que lo rodea.

* Arquímedes: es la visión contraria. La de un funcionario de inmigración, bastante cínico por cierto, que nos habla de su día a día emitiendo visados y que le echa una "pequeña" bronca a un inmigrante que acude a su oficina a buscar el suyo.


*La carta: Este relato nos cuenta como dos niños africanos se esconden en el tren de aterrizaje de un avión, rumbo a Europa. El objetivo de este viaje no es más que entregar una carta a los responsables de gobernar Europa (o el otro mundo, según ellos), informándoles sobre la situación que se está viviendo en su país, para que ellos la arreglen. El relato está contado en primera persona por Fodé, uno de los chicos, mientras escribe la carta.

* Definitivamente, adios: El último relato nos cuenta los sentimientos de la familia de un inmigrante, tras su fallecimiento, que a su vez también emigraron (es decir, hijos emigrantes de un emigrante, para que me entendáis) al volver a su tierra a buscar los restos de su padre y llevarlos a su vez a la patria de éste. Sus sentimientos al volver a su tierra natal, cumplir su promesa de volver (aunque tarde) y encontrarla tan cambiada que ya no se siente de allí.

Opinión personal.

Esta vez no voy a dar mi opinión relato por relato, sino en conjunto de todo el libro en sí, haciendo especial hincapié en lo que realmente me marcó tras la lectura de este libro (también es verdad que ésta es una reseña de las tantas pendientes y hace un tiempo considerable que leí este ejemplar, por lo que si hubiese escrito la reseña en cuanto lo terminé probablemente os habría dicho más cosas que las que os deje aquí hoy).

Antes que nada deciros que nos encontramos ante un libro corto, que se lee en nada (de hecho yo lo leí en una noche), pero ello no quiere decir que no valga la pena o que nos encontremos ante un libro mediocre y carente de sensibilidad. "El privilegio del perro" es un libro duro, y mucho. Juan Diego Botto, con su prosa sencilla y fluida (al igual que Roberto Cossa, autor del último relato), no se anda con rodeos al retratarnos el lado menos humano y considerado de la sociedad, en particular hacia el inmigrante de origen africano.


Hay relatos especialmente emotivos, como es el caso de "Definitivamente adiós", en el que nos muestra una mezcla de sentimientos encontrados: por un lado estaría el dolor de la pérdida de un ser querido, por otro tendríamos la alegría del narrador por volver a su tierra natal, aunque sea para una misión tan poco grata, y finalmente la tristeza y la decepción al encontrar la tierra que lo vio nacer y crecer tan cambiada que poco o nada queda ya de lo que él recuerda.

El autor juega, al comienzo del libro, a enlazar los dos primeros relatos, se complementan perfectamente. En uno, la visión del inmigrante, la añoranza de su tierra, las complicaciones que se le presentan en su nueva vida. A continuación, el lado opuesto, la visión del funcionario de inmigración, responsable de la emisión de visados, su opinión sobre la inmigración, su "desprecio" ante estas personas (lo pongo entrecomillado, porque no es un relato racista).

Pero como os he dicho es un libro duro, siendo el más duro de ellos, el tercero de los relatos, "La carta". Quizá resulta más duro porque, aparte de que es el que peor acaba (y no me refiero a peor rematado, sino al final más trágico, aunque se que me habéis entendido) de los cuatro, y porque toca un tema que nos sobrecoge a casi todos, como son los niños. Y es que en este relato nos vamos a encontrar a un niño, Fodé, muy valiente, tanto que es capaz de embarcarse en una locura que obviamente no puede acabar bien, para hacer algo que piensa que deben hacer los adultos que le rodean y no hacen. Sorprendentemente, pese a ser el relato más duro, no me conmovió especialmente, será que a estas alturas de la vida estamos tan acostumbrados a la barbarie humana, que ya no nos afectan ese tipo de finales.


Concluyendo: "El privilegio de ser perro" es un libro que llegó a mis manos por casualidad, un libro que en condiciones normales no habría llamado mi atención y seguramente no hubiese leído, pero el destino quiso que a través del bookcrossing lo encontrase y me adentrase entre sus páginas, sorprendiéndome gratamente. Un libro cortito, que se lee en un rato y que, a no ser que estés especialmente sensibilizado con el tema de la inmigración, servirá como ejercicio de reflexión sobre lo injusta que es la vida y la sociedad en general con las personas que por desgracia, se ven abocados a abandonar su tierra en busca de un destino mejor en otras fronteras.

Valoración global: 4/5 (hay que leerlo, merece la pena).

1 comentarios:

Tatty dijo...

Yo tampoco soy mucho de leer relatos, algún libro muy de vez en cuando pero me suele dar pereza ponerme con ellos por lo que este lo voy a dejar pasar
besos

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