domingo, 18 de agosto de 2013

Morgan Robertson y sus ¿premoniciones?


Hoy debería traeros una reseña pero, cuando me disponía a redactarla se me ocurrió contaros antes la curiosa historia del autor de la novela, ya que yo leí dicha obra básicamente porque su historia (la del autor) me llamó la atención. Y he pensado que, a modo de curiosidad, estaría bien que os la contase y así entramos en situación para la reseña.

El autor del que os voy a hablar es Morgan Robertson que, al menos para mí, era totalmente desconocido hasta que me topé con la obra que os reseñaré en unos días.


Morgan Robertson nació el 30 de septiembre de 1861. Oficial de la marina mercante estadounidense, escritor y posiblemente, el inventor del periscopio. Llegó a ser popularmente conocido por escribir en 1898 una novela titutada "Futilidad, o el hundimiento del Titán", en la que un transatlántico llamado Titán se hundía en las aguas del océano atlántico al chocar con un iceberg.

El Titán de Robertson era asombrosamente parecido al famoso transatlántico Titanic, descrito de forma casi idéntica, coincidiendo en peso, longitud, capacidad de pasajeros... El Titán era un buque con excesos de lujos que llevaba insuficiente cantidad de botes salvavidas, al igual que el Titanic. Igualmente coincidía el apellido del capitán, Smith.

Pero ¿aprovechó Robertson la desgracia ocurrida en el Titanic para escribir una novela y sacar tajada de ello?

No, Morgan Robertson escribió "Futilidad" catorce años antes del hundimiento del transatlántico.

Hay quien sostiene que simplemente se trata de una casualidad, pero otros creen que el autor escribió el libro como una predicción de lo que sucedería años después.

Robertson logró cierta notoriedad con sus historias y sus novelas ambientadas en la vida en el mar. La gran mayoría de ellas solo se encuentran en películas, aunque tras la salida de "Titanic" a la gran pantalla en 1997, su libro fue publicado de nuevo buscando el lucro a costa de los fanáticos de este suceso.


Robertson hizo historia sin proponérselo, pues tras la tragedia del Titanic, "Futilidad" quedó marcado para siempre como uno de esos libros que se leen más por curiosidad que por verdadero interés en el autor (de hecho ya os mencioné al comienzo de esta entrada que ni yo misma conocía al autor hasta que supe esta historia).

Como consecuencia del accidente, el libro fue inmediatamente solicitado por las librerías de toda Europa, vendiéndose rápidamente las segundas y terceras ediciones. ante tanta similitud entre la historia escrita por Morgan Robertson y la tragedia del Titanic, el autor fue encasillado como visionario, olvidándose poco después, conforme iba pasando el tiempo y menguando la cantidad de noticias relacionadas con el naufragio.

Pero las supuestas premoniciones de Robertson no se quedaron ahí. En 1914 escribió otra novela, titulada "Más allá del espectro", en la que se producía una guerra entre Estados Unidos y Japón, incluyendo un furtivo ataque por parte de los japoneses. Estos hechos coinciden con el enfrentamiento de ambos países en la Segunda Guerra Mundial y el ataque a Pearl Harbor 27 años después de la publicación del libro. Casualmente la guerra narrada por Robertson, al igual que la Segunda Guerra Mundial, empezaba un mes de diciembre.

El 24 de marzo de 1915, Morgan Robertson fue encontrado muerto en su habitación del hotel Alamac en Atlantic City (Nueva Jersey), a los 53 años de edad. Se cree que la causa de la muerte pudo ser una sobredosis de yoduro de mercurio. Su cuerpo fue encontrado delante de una ventana abierta por la que, se supone, estuvo mirando al mar hasta que sus ojos se cerraron para siempre.

2 comentarios:

Joshua BedwyR dijo...

Existe otro caso de "premonición" literaria que hoy día está casi olvidado. Se trata del escritor italiano Luigi Motta. Hoy día casi nadie se acuerda de él, pero en su tiempo se le llamó "el Verne italiano".

Colaboró en alguna novela del famoso Emilio Salgari y desarrolló una obra que está a caballo entre Salgari y Julio verne. En algunas de sus novelas vaticinó inventos futuros, como el uso de la radiactividad para producir electricidad y mover motores (El navío aéreo), los submarinos de ataque y los túneles submarinos (El túnel submarino), etc...

Pero el vaticinio más impresionante lo realizó con su novela La Princesa de las Rosas, escrita en 1905, poco después de la Guerra Ruso-japonesa. En ella vaticina casi por completo la Primera Guerra Mundial: los dos grupos de países, acertando sus componentes; el uso de submarinos; el uso de aviones; el bombardeo aéreo; el uso de gases; la guerra de trincheras; e incluso, hechos puntuales como el bombardeo de París con el incendio de su biblioteca y la Batalla de Verdún.

Ro. dijo...

Muchas gracias por la aportación Joshua. Sinceramente, yo no conocía a este escritor que nos cuentas, pero voy a buscar "La princesa de las Rosas", a ver si la encuentro.
Un saludo.

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