domingo, 14 de abril de 2013

Año Becqueriano en Sevilla: Actos conmemorativos.


¡¡Buenas tardes bloggers!!

¿Cómo lleváis el fin de semana?

Hoy os traigo una entrada especial. Los que ya vais conociendo un poquito a la responsable de este blog (o sea yo) y al blog en sí, sabréis que siento una debilidad especial por Gustavo Adolfo Bécquer. Y resulta que el pasado jueves, 11 de abril, se cumplía el centenario del traslado de los hermanos Bécquer a Sevilla, y para conmemorarlo de manera especial, se organizaron una serie de actos en la ciudad. A todos, por falta de tiempo, no pude asistir, pero sí al que, en mi opinión, era más interesante. Y por eso mi entrada, porque se me ha antojado contarlo, ¡hala! jejeje



Pues para conmemorar el Centenario, durante los días 10 y 11 se organizaron una serie de actividades a la que acudieron escritores y poetas de todos los rincones de Andalucía para rendir homenaje al poeta sevillano y a su hermano, por supuesto. Y entre estos actos se organizó una ruta "turística" (por llamarla de alguna manera) a distintos enclaves de la ciudad muy vinculados con Gustavo Adolfo Bécquer. De esta "Ruta Bécqueriana" es de la que os vengo a hablar hoy... aunque yo conocía la gran mayoría de ellos, pero por si alguna vez os da por viajar a Sevilla y os apetece visitar alguno de los lugares, o simplemente por colaborar desde aquí con mi particular homenaje a ellos...

La ruta comenzó en la Plaza de San Lorenzo, en pleno centro de ciudad. ¿Y por qué en esta plaza precisamente? Pues porque Gustavo Adolfo Bécquer, que nació muy muy cerquita de esta plaza, fue bautizado en la Iglesia de San Lorenzo, situado en ese lugar. Era un lugar amplio donde citar a la gente, relacionado con el poeta y muy próximo a la casa donde vino al mundo.



Allí en la plaza, aparte de la bienvenida a todos los asistentes a la ruta (que fueron muchísimos, lo que hizo que el tema de la acústica fuese un problema, pues no se esperaba tal afluencia de público) por parte de la asociación "Con los Bécquer en Sevilla", organizadora del evento, se procedió a la interpretación de una serie de piezas, a cargo de la violinista Noemí Sáez Tristam, y a la lectura de varias rimas y fragmentos de obras del poeta sevillano. Esta lectura de rimas se repetiría (cambiando la rima y el fragmento, por supuesto) en todos y cada uno de los enclaves por los que discurriría la ruta.

El siguiente punto a visitar, muy cerquita del primero, nos llevaría a la actual calle Conde de Barajas, concretamente al número 28, donde hoy se sitúa el despacho de un abogado pero el 17 de febrero de 1836 naciera Gustavo Adolfo Bécquer.


(Fotografía propiedad de la autora de este blog)

Con Gustavo Adolfo Bécquer no ocurre como con otros célebres autores, que la casa donde nació ha sido convertida en museo en homenaje al mismo. Como ya os he dicho antes, la residencia en la actualidad es una propiedad privada, por lo que no puede visitarse más que su fachada, donde se conserva, como podéis ver en la fotografía, la moldura conmemorativa del nacimiento del poeta. A lo largo de todos estos años, los distintos inquilinos de la casa natal de Bécquer, han afirmado que el interior de la misma se conserva tal y como se veía por aquel año 1836, pero hace algunos años, la casa sufrió un incendio, por lo que al menos a mí, me quedan dudas respecto a eso. Pero será algo que no sabremos obviamente, pues no puede visitarse su interior.

Tras la lectura de los distintos fragmentos, dirigimos nuestros pasos hacia la calle Potro, también muy cerca del segundo punto de la ruta, donde en el antiguo número 37, se sitúa la casa donde la familia Bécquer se trasladaría a vivir tras la muerte del pintor José Domínguez Bécquer, padre del autor. La calle es muy estrecha y cortita, por lo que no existe dificultad ninguna en encontrar la ubicación de dicha casa, marcada por el azulejo conmemorativo correspondiente.




(Fotografía propiedad de la autora de este blog)

El siguiente punto destacado de la ruta nos lleva hacia la calle Jesús del Gran Poder, donde en el número 29, hoy se sitúa una clínica pero en tiempos del poeta dicho edificio albergara el Colegio San Francisco de Paula, donde éste cursase sus estudios de Secundaria.


(Fotografía propiedad de la autora de este blog)

Tras visitar estos lugares, nos alejaríamos ya de la zona donde el poeta viviese sus primeros años y su adolescencia, dirigiéndonos (por motivos de proximidad, que no cronológicos) a la Iglesia de San Vicente, actual sede de la hermandad de Semana Santa de las Siete Palabras. ¿Y qué tiene que ver esta iglesia con los hermanos Bécquer?



Los restos mortales de Valeriano y Gustavo Adolfo Bécquer llegaron a Sevilla la noche del 10 de Abril de 1913 a la antigua Estación de Córdoba (hoy Centro Comercial Plaza de Armas). Tras los honores posteriores a la llegada de los restos, al ser demasiado tarde para su traslado hacia su destino final, éstos se trasladaron a la Iglesia de San Vicente, donde en una de sus capillas reposaron hasta el día siguiente.

Aquí, en la plaza situada detrás de la iglesia (para no entorpecer el tráfico) se procedería a una nueva lectura de rimas y de nuevo a la intervención de la violinista, que deleitaría a los presentes con otra pieza clásica.


(Fotografía propiedad de la autora de este blog)

Al día siguiente, desde esta iglesia, se iniciaría el cortejo fúnebre que trasladaría los restos de los hermanos Bécquer hasta su ubicación actual. Para ello, los estudiantes de la facultad de Bellas Artes, contruyeron una carroza en la que dispusieron, en cada una de sus esquinas, un pebetero donde se quemaba incienso, simulando así algo parecido a los "pasos" (como se conocen en Sevilla) o procesiones de Semana Santa. Esto tiene un por qué: Gustavo Adolfo Bécquer era un sevillano como cualquier otro, un enamorado de su ciudad y sus tradiciones, muy aficionado a la Semana Santa, de hecho a lo largo de su obra son varias las alusiones que hace a esta festividad sevillana.


(Fotografía propiedad de la autora de este blog)

El cortejo sería presenciado, entre otros, por un jovencísimo Luis Cernuda, fiel admirador de Bécquer. La vinculación de Cernuda a Bécquer fue muy fuerte. Cuando éste era pequeño (Cernuda), su padre, que era un estricto militar, le prohibió leer las obras de Bécquer pues, el retrógrado pensamiento de la época afirmaba que, si un varón leía literatura romántica, las inclinaciones sexuales del mismo se verían afectadas. Pero las hermanas de Luis Cernuda compraron un ejemplar de las Rimas, que Luis Cernuda leyó a escondidas de su progenitor, despertándose así una gran admiración hacia él.

Que por cierto, ahora que lo menciono, este año se cumple el cincuenta aniversario de la muerte de Cernuda, otro poeta sevillano al que le profeso bastante admiración (aunque quizá, por otros motivos). Pero eso es otra historia de la que os hablaré en su momento.

Después de este enclave, la ruta continuará hacia la calle Mendoza Ríos, donde se sitúa la casa donde los hermanos Bécquer tuviesen su última residencia antes de marcharse, primero Gustavo, en 1854, y posteriormente Valeriano, a Madrid, a buscar fortuna.


(Fotografía propiedad de la autora de este blog)

Muy próxima a esta última residencia del poeta estaría la casa en la que viviera Julia Cabrera, la novia sevillana de Bécquer. La historia de Julia Cabrera es muy triste, tanto que a mí, desde que tuve la oportunidad de conocerla, no ha dejado de obsesionarme. Julia amó a Gustavo Adolfo toda su vida, esperándole fielmente a su llegada de Madrid, sin rehacer su vida y casarse.

Su agonía por amor hacia el poeta fue enorme pues una de las hermanas de Julia contrajo matrimonio con uno de los hermanos de Gustavo Adolfo, por lo que ella estaba al corriente de todas las penurias por las que pasaba y de todas las correrías sentimentales de Gustavo en Madrid. Se cree que la hija de Valeriano Bécquer, Julia, de la que fue padrino Gustavo Adolfo, fue en honor de Julia Cabrera, a la que el poeta nunca olvidaría y de la que guardaría un grato recuerdo, y no por Julia Espín, como se ha pensado tradicionalmente.



También se dice que, a la llegada de los restos de los hermanos Bécquer a Sevilla, Julia pronunció las siguientes palabras: "Ya me puedo morir tranquila pues mi amor por fin volvió a Sevilla". La sevillana moriría poco después, con la pena de que el poeta no le hubiese dedicado ni una sola de sus rimas, aunque existen teorías (que no son más que eso, teorías) que afirman que Gustavo Adolfo alude a ella varias veces en su obra.

En la que sí es un hecho que se acuerda de ella, fue en una cita de "La mujer de piedra", donde el poeta escribió:

“Nunca pude darme razón, cuando muchacho, de por qué para ir a cualquier punto de la ciudad donde nací era preciso pasar antes por la casa de mi novia.”

El siguiente enclave de la ruta, que ya va llegando a su final, nos lleva hasta el Museo de Bellas Artes, sito en la Plaza del Museo. Aquí volveremos a escuchar más piezas musicales, haciendo honor a una cita del poeta, que afirmó que "la música es la más sublime de las artes" y más fragmentos de su obra.


(Fotografía propiedad de la autora de este blog)

El Museo de Bellas Artes sería la primera escuela donde Valeriano y Gustavo Adolfo ingresarían para estudiar dibujo y pintura, en el taller a cargo de Antonio Cabral Bejarano, primer maestro de los hermanos. Poco después, pasarían a continuar sus estudios al Alcázar, junto a su tío Joaquín Domínguez Bécquer, que sería el que, un poco a regañadientes, sufragaría los gastos del viaje de Gustavo a Madrid.

De allí pasaremos al Convento de Santa Inés, cuya iglesia y más concretamente su órgano, inspirasen al poeta en su leyenda "Maese Pérez, el organista". Será aquí, en el atrio del convento, donde tres personajes bastante conocidos en la ciudad, procediesen a la lectura de la citada leyenda. No se pudo entrar en la iglesia para observar el órgano pues en ese momento estaba oficiándose una misa, pero generalmente se puede visitar.




(Ambas fotografías son propiedad de la autora de este blog)

Ya para finalizar, la ruta nos dirigiría hacia el Panteón de los Sevillanos Ilustres, situado en los bajos de la Iglesia de la Anunciación, junto a la Facultad de Bellas Artes, donde los restos de los hermanos reposan desde el 11 de abril de 1913.


(Fotografía propiedad de la autora de este blog)

Dentro del panteón se encuentra la tumba de los hermanos Bécquer, donde nunca faltan frases y mensajes de los visitantes. Como acto culminante de la visita, durante todo el fin de semana, se han estado leyendo las obras de Gustavo Adolfo junto a la sepultura, con la participación incluso de los visitantes al acto.


(Fotografía propiedad de la autora de este blog)

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(Las imágenes que no están marcadas como mi propiedad han sido extraídas de los archivos de la asociación "Con los Bécquer en Sevilla", a excepción de la imagen de Julia Cabrera, que ha sido tomada de los archivos de Rafael Montesinos y que aparece publicada en la biografía que éste escribió sobre el poeta sevillano).

2 comentarios:

Carmen dijo...

Qué preciosa ruta, Ro.!! Cómo me gustaría poder hacerla...
Besines,

Verónica Bernardino dijo...

Me resulta curioso que después de todo lo que estudie en el colegio sea por tu blog por el que me entere que vivieron en Sevilla.

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