lunes, 19 de septiembre de 2011

Proyecto "Adictos" Septiembre: La fotografía.

¡¡Hola Bloggers!!

Empezamos una nueva semana, espero que os sea leve a todos. Hoy, 19 de septiembre, es el día elegido para que todos los miembros del grupo "Adictos a la escritura" publiquemos nuestra aportación al proyecto del mes, llamado "La fotografía". Os explico un poquito de que trata:

Teníamos que elegir una fotografía hecha por nosotros mismos y a partir de ahí escribir un relato basándonos en ella. Era totalmente libre, el único requisito era ése, el de la fotografía y que su extensión máxima fuese de dos folios. Aquí os dejo el mío, espero que os guste.

Aviso: es aconsejable no ver la fotografía hasta haber leído el relato. Aunque por el contenido del mismo habrá gente que pueda saber de lo que hablo.

TARJETA DE VISITA.

Nací a principios de 1852 y ya desde antes de hacerlo fui bastante singular, podríamos decir que llevo dando que hablar desde mucho antes de mi nacimiento. En primer lugar no conozco a mis padres, parece ser que estuvieron planeando mi llegada durante siete años para, llegado el gran momento, dejarme solo. Pero no importa, mis vecinos me cuidaron como a su propio hijo. Dicen que vine al mundo para solucionar problemas de extrema necesidad, cosa que no entiendo, porque mi función ya la realizaba otro antes que yo. Ayudo a la gente a cruzar de una orilla a otra. Pero es un trabajo que podría haber desempeñado cualquiera, es más, no soy el único que lo hace en esta ciudad.

Vivo en el mismo lugar donde nací y me crié. No he querido moverme de ahí y no pienso hacerlo nunca, porque me encanta. Mi lugar está aquí, junto al río, en mi orilla. Hay gente que dice que es un mal lugar para vivir debido a la humedad del ambiente y el frío que produce estar cerca de la corriente, pero yo soy duro como la piedra y tengo una salud de hierro. Además me encanta cuando, con la llegada del buen tiempo, la gente viene cerca de casa a pescar, pasear en barca o tomar el sol despreocupadamente.

Dicen que soy bello, me miro en el espejo del río y, aunque ya estoy algo mayor, aún mantengo mi porte. Y debe ser verdad lo de la belleza, pues todos vienen a verme. Soy tan conocido que cuando vienen turistas, se acercan hasta mi casa a saludarme, a conocerme y quieren tomarse una foto conmigo.

Soy célebre en la ciudad entera e incluso fuera de ella y no entiendo por qué. Será porque llevo el nombre de mi barrio por bandera, y bien orgulloso que estoy de sus gentes, por eso participo en todas sus fiestas y las celebro a lo grande. En Semana Santa, es mucha la gente que viene a mi casa para ver cómo me engalano y ayudo a nuestras hermandades, en su paso al otro lado del río. Y en nuestra particular feria, le doy la bienvenida personalmente a todo el que viene a visitarla.

A menudo recibo muestras de cariño de amigos y extraños. Cada fin de semana algunos jóvenes se acercan hasta mi casa, bien de mañana, a desayunar un chocolate con churros mientras me acompañan. De vez en cuando alguien se acerca a mí para contemplar la orilla del río tomando mis manos. Incluso últimamente, la gente ha adoptado una conducta extraña. Muchas parejas vienen a verme y me entregan un candado, suplicándome que lo lleve en mis bolsillos, para después tirar la llave al río. ¿Sabéis? Dicen que así su amor perdurará para siempre, y yo me alegro de ser partícipe de ello. Muchos dicen que eso no es bueno, que la presencia de esos candados estropeará mi imagen pública y que su peso puede incluso quebrar mi salud pero ¿acaso no es bonito que piensen en uno para una cosa así? Otros temen que esa nueva costumbre termine por usurpar mi identidad y cambien mi apodo, pero en casa todos sabemos que eso es imposible. Aún así, un día vinieron a verme y me robaron todos esos candados. Me pregunto que habrá sucedido con todos esos amores que un día me confiaron sus dueños.

He posado sonriente en millones de fotos y retratos, he salido en televisión en multitud de ocasiones, pero no por ello olvido que soy humilde, que vengo de la nada y que si hoy día soy tan famoso es gracias a mi gente, a mi barrio y a sus raíces flamencas y marineras. Porque entre sus calles se encuentra el duende y el arte que da sentido a todos los que pertenecemos a él y si éste no existiese, ninguno de nosotros seríamos los mismos.

Me gusta mi gente, adoro mi trabajo, amo a mi barrio, me encanta mi ciudad y me alegra enormemente saber que todo ese amor es correspondido. Pocos conocen mi nombre, mis vecinos y poco más. Incluso podría decirte que hay gente de esta ciudad que no sabe realmente como me llamo. Pero todos me conocen, incluso en el extranjero. No sabrán mi nombre, pero sí mi apodo, y bien orgulloso que estoy de él. Porque yo seré, hoy y siempre, “el Puente de Triana”.




Rocío Encarnación Cruz (2011).

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14 comentarios:

Elisa dijo...

Wow Rocío, me ha encantado. De hecho, ha habido momentos en los que se me ha puesto la piel de gallina. Es precioso el pensamiento del puente y lo que significa.
Tu relato es precioso.

¡Un saludo!

Karuna dijo...

Un hermoso debut mi querida Ro.

Tus palabras hacen que un atractivo turístico cobre vida como un ser humano de carne y hueso. Te agradezco por haberme dejado un buen sabor de boca con tu historia.

Saludos Karuna ^^

Dolly Gerasol dijo...

Genial! Muy linda manera de darle vida a un puente! Saludos.

Patricia O. (Patokata) dijo...

Precioso!!! Lo que menos me imaginé era que se trataba de un puente, pero que bello verlo investido de sentimientos nobles!!

Un gusto leerte!!

Kristen dijo...

O.O así me quedé! Increiblemente bello!!

Felicitaciones por este gran relato, por ese significado tan bonito a algo que puede ser tan simple.

Un beso, un debut inmejorable! ;)

Edain dijo...

Me agrada la manera en la que redactas, me parece limpia y sin lugar a dudas sobre tus ideas en el texto.

La idea de hablar de aquel personaje está muy entretenida, me ha agradado mucho.

Gracias.

KaRoL ScAnDiu dijo...

Tenías razón, querida: mejor leerlo y luego ver la fotografía, porque la belleza que ocultan las letras luego te da la seguridad de saber exactamente qué verías después.

Quedó precioso; ese mensaje casi oculto, la comparación entre uno mismo y el ser un puente "más", pero feliz, dispuesto y contento de ser él mismo.

Precioso, querida:D

Kissess

Maga de Lioncourt dijo...

Excelente relato, con un montón de imágenes preciosas y una historia muy bella.
Al ver la fotografía me sorprendí de que se tratara de un puente (pensé que era un barco :-P) pero se ve que es uno con mucho encanto.

Te felicito y me alegra leerte en el grupo.

Besos!!

Nyra dijo...

Me fascino la fotografía, ya que adoro los puentes con esa estructura arquitectónica y el modo en que le creas la metafora en tu relato es preciosa.
Muchas sorpresas agradables en adictos este mes, tu una de ellas.
Te sigo

Déborah F. Muñoz dijo...

tienes razón, es mejor leerlo antes y luego ver la foto, me ha encantado el relato!

Esther dijo...

Me ha encantado el detalle de los candados. Tu relato es una manera preciosa de homenajear a un puente. Sin lugar a dudas, te ha quedado precioso.

¡Saludos, Ro! :)

JJ Campagnuolo dijo...

Que hermoso, me encantó, uno se ve obligado a llegar al final para saber qué es... te quedó genial. Felicidades

Carmen dijo...

Me ha encantado y a cuadros me has dejado la final con lo del puente de Triana... Estupendo!!
Besos,

Selin dijo...

Hay lugares emblemáticos que, gracias a una bella historia, se hacen inolvidables. Enhorabuena, Rocío. Saludos.

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